UN VERANO COMO VOLUNTARIO: DAR Y RECIBIR VIDA Y EXPERIENCIA


Como cada verano, muchas personas deciden emplear su tiempo libre en hacer algo diferente de unas vacaciones convencionales, prestando su tiempo y conocimientos de manera altruista para contribuir al desarrollo de muchas personas. Infancia Sin Fronteras cuenta cada verano con algunos de estos Voluntarios: médicos, enfermeros, ingenieros o educadores nos han prestado lo mejor de sí mismos a la vez que han podido conocer otras realidades y culturas.

Un verano más los voluntarios participantes de las Brigadas Médicas han llegado a Nicaragua, como cada año desde que comenzaron en 2003. A lo largo de todo este tiempo han realizado miles de chequeos, intervenciones y cirugías complejas, y han sido muchos los médicos y profesionales de la salud los que se han desplazado a nuestros proyectos para echar una mano allí donde se les necesita. Este verano tenemos la suerte de contar con Marta y Patricia, dos estudiantes de Medicina, y con el Dr. Berchi, prestigioso cirujano con quien colaboramos desde hace casi 10 años; quienes han compartido con nosotros sus vivencias. Y es que el voluntariado es una experiencia que permite, al tiempo que aportas tu grano de arena a alguna causa, obtener provecho de una vivencia única.

Marta y Patricia, las dos jóvenes estudiantes de Medicina, tienen la oportunidad de aprender y conocer otras realidades con su voluntariado médico en Matagalpa, a la vez que refuerzan el equipo médico de Infancia sin Fronteras. Diariamente visitan los consultorios médicos que la ONG pone a disposición de las poblaciones donde trabaja, a cuyos habitantes se les proporciona atención médica gratuita: colaborando con el estudio de desnutrición infantil y teniendo la oportunidad de pasar consulta, siempre supervisadas por el Dr. Mairena y la Dra. Zúñiga, doctores de Infancia Sin Fronteras.

Según palabras de Marta, una de las voluntarias, “esta experiencia es recomendable para cualquier estudiante de medicina. Cuando vuelves de un voluntariado te das cuenta que has recibido mucho más de lo que has podido dar. Sólo por ver la cara de gratitud de las personas a las que atiendes merece la pena levantarse.” “No sólo aportas tu granito de arena, sino que a nivel personal es una experiencia magnífica. Ellos aprenden nuevos hábitos que deben cambiar de higiene y nutrición, y nosotros aprendemos casos que en nuestro país no son comunes”; corrobora Patricia.

Para los estudiantes de medicina es un primer acercamiento al trabajo, a la ayuda desinteresada y a una realidad diferente; pero también para el Dr. Berchi, un cirujano con toda una vida de experiencia, no deja de ser “una satisfacción y una alegría enorme poder ayudar a estas personas”. Este prestigioso cirujano dedica su tiempo libre a ayudar a los más necesitados, realizando al menos dos viajes anuales a los proyectos de Infancia Sin Fronteras; donde realiza cirugías de alta especialización a millares de niños que, de otra forma, tendrían un futuro incierto. Además, imparte cursos de especialización a centenares de médicos para así extender sus conocimientos. En esta última visita, ha participado en el XX Congreso Nacional de Pediatría de Nicaragua, en el que realizó dos grandes conferencias; y ha realizado intervenciones y sesiones formativas en Hospitales de Managua y Matagalpa. “Para mí esto no es ningún sacrificio. Me da mucha satisfacción ver en todos los niños que hemos operado el agradecimiento y la alegría en las caritas que ellos tienen. Es algo que es increíble, no se puede definir el orgullo que me hace sentir el poder ayudar a esta gente.

Varios ejemplos de lo que un voluntario con ganas de ayudar puede hacer por los demás. Desde Infancia Sin Fronteras no podemos más que admirarles por su dedicación desinteresada y agradecerles el emplear en nuestros proyectos sus conocimientos, su tiempo y sobre todo, su cariño.




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