8 DE MARZO - DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Hoy se cumplen 101 años desde que se declaró el Día Internacional de la Mujer, y desde Infancia sin Fronteras queremos unirnos a todas las mujeres del mundo, y celebrar la lucha por el derecho a la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Desde 1911 que se celebra este día tan especial, los progresos en materia de género han sido muchos, aunque todavía queda mucho por hacer ya que las desigualdades entre el hombre y la mujer siguen estando muy arraigadas en las sociedades. Estas desigualdades se manifiestan en las brechas existentes en materia laboral y salarial, la diferencia en cuanto al acceso a educación, y en la violencia de género, entre otros. Esta situación se incrementa si hablamos de la mujer del entorno rural.

Las mujeres rurales constituyen el 43% de la mano de obra en el campo, llegando en algunos lugares al 70%, y representan un papel fundamental en las economías tanto de los países en desarrollo como de los desarrollados, ya que contribuyen al progreso agrícola, mejoran la seguridad alimentaria y ayudan a reducir los niveles de pobreza en sus comunidades. La desigualdad entre los géneros y el acceso limitado al crédito, la salud y la educación son las principales dificultades que afrontan estas mujeres. Según estima la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura "si las mujeres tuvieran un acceso equitativo a los fertilizantes, las semillas y las herramientas, la cantidad de personas hambrientas en el mundo se reduciría entre 100 y 150 millones".

En Infancia sin Fronteras apostamos por la formación y el empoderamiento de la mujer para lograr una verdadera igualdad de género, por ello, actualmente ejecutamos diversos proyectos enfocados a lograr este objetivo.

En el caso de Níger, donde la mujer todavía sufre ante una sociedad discriminatoria, hemos puesto en marcha un proyecto con el fin de luchar contra la pobreza y cubrir las necesidades básicas de las mujeres de 5 aldeas rurales, cuyo principal objetivo es que sean lo más independientes posibles en el aspecto económico. El proyecto consta de dos líneas de actuación donde la mujer es la protagonista. Por un lado, se les otorgan microcréditos, lo que permite que las mujeres de estas aldeas inicien pequeños comercios, compren insumos para mejorar las campañas agrícola y ganadera, y obtengan beneficios para la alimentar, vestir y escolarizar a sus hijos. Asimismo, hemos instaurado bancos de cereales para que las mujeres puedan adquirir cereales a un precio más bajo que el del mercado, y así poder alimentar a su familia. Además, desarrollamos un programa de empoderamiento y soberanía alimentaria con el apoyo de la AECID y el Ayuntamiento de Estella que ayuda a que cinco asociaciones de mujeres puedan garantizar, mediante la creación de huertos, el derecho a la alimentación de sus familias sin la dependencia del ciclo de cosechas.

Si hablamos de educación, la dificultad de acceso de la mujer a una educación formal hace que se encuentre en una situación de desigualdad y vulnerabilidad, por lo que a menudo tiene que soportar la violencia intrafamiliar, debido a su falta de recursos económicos por la imposibilidad de acceder al mercado laboral. La educación, además de ser un derecho, es una condición necesaria para reducir las desigualdades de género, y tiene consecuencias directas en las posibilidades de acceder a un empleo de calidad y poder mantener a las familias fuera de la pobreza. Para paliar esta situación, en Infancia sin Fronteras, además de garantizar el acceso de las niñas a la educación preescolar y primaria, desarrollamos unos programas de Formación Profesional y Técnica en materias como Costura Industrial y Hostelería y Turismo a través de proyectos como la Escuela – Taller de Costura de Matagalpa, el Hotel-Escuela Masachapa, ambas en Nicaragua o la Escuela de Hostelería y Turismo de Panchaliya (Sri Lanka); lo que permite a las mujeres una posterior inserción al mercado laboral, mejorando tanto su autoestima, como la situación económica y las condiciones de vida de sus familias.

Asimismo, en la red de Centros de Desarrollo Integral de Infancia sin Fronteras, ofrecemos servicio de guardería con lo que se contribuye, no sólo a al desarrollo de los niños/as, sino también a la mejora profesional de sus madres, que disponen de su tiempo para poder estudiar, trabajar y atender otras actividades. Las mujeres, además de afrontar las responsabilidades domésticas, juegan un papel de vital importancia en el ámbito económico, y constituyen uno de los principales pilares de nuestra sociedad, por ello, entre todos debemos luchar por la defensa de sus derechos, y unir nuestras fuerzas para que nuestra sociedad se caracterice por la igualdad.




INFANCIA SIN FRONTERAS

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