LLUEVA O NO, INFANCIA SIN FRONTERAS CONTINÚA SU TRABAJO EN NICARAGUA


La temporada húmeda ha llegado este año a Nicaragua marcada por la tragedia: seis fallecidos y miles de familias afectadas son la consecuencia de las inundaciones provocadas por las intensas lluvias de las primeras semanas de junio. A esto deberíamos añadir el agravamiento de la epidemia del virus chikungunya, una enfermedad que, como todas aquellas transmitidas por una picadura de mosquito (en este caso el aedes aegypti), sufre repuntes con la llegada de las lluvias.

Suele decirse que nunca llueve a gusto (o disgusto) de todos; y es que, a pesar de las desgracias, y tras varios meses de incertidumbre, los productores agrícolas nicaragüenses se muestran optimistas tras las lluvias caídas durante las últimas semanas. Los campesinos han comenzado a sembrar maír, frijol rojo o arroz para intentar contrarrestar el riesgo de sequía del que vienen alertando diferentes agencias como consecuencia del fenómeno conocido como El Niño (un proceso de calentamiento en las aguas del Pacífico oriental que provoca una disminución de las precipitaciones acumuladas). En cualquier caso, el sistema de miles de pequeños productores sigue siendo el de una economía de subsistencia, extremadamente vulnerable a cualquier perturbación climática; y estas, las familias campesinas, son en la mayoría de los casos los más afortunados de entre los colectivos con los que trabaja Infancia sin Fronteras.

Vemos, por tanto, que la lluvia tiene una gran influencia en la situación nutricional de algunas de las familias más vulnerables de Nicaragua, especialmente en el área rural; la misma lluvia que también tiene un relación estrecha, ya no solo con la la propagación del chikungunya, sino con la incidencia de neumonías, faringitis y otras infecciones respiratorias. Y estas son las problemáticas que aborda Infancia sin Fronteras con el programa "Promoción del Derecho a la Salud Infantil en 15 comunidades de Matagalpa", en la zona norte de Nicaragua. Se trata de un programa integral, con un universo de beneficiarios cercano a los 12.000 niños y niñas, para el que la ONG cuenta este año con el apoyo y financiación de diferentes instituciones como la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Diputación de Sevilla o el Ayuntamiento de Pamplona.

En pocas palabras, se trata de una intervención que se sustenta en 3 pilares básicos: prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infantiles más comunes y de los déficits nutricionales que suelen estar asociados a éstas. Precisamente, durante los primeros 6 meses de ejecución, y a través de los controles sistemáticos de peso y talla que se realizan en las 15 comunidades beneficiarias, el proyecto ha detectado distintos grados de malnutrición en aproximadamente el 20% de la población menor de 12 años. Siguiendo la metodología del programa, el 100% de los casos detectados han sido incluidos ya en un sistema de recuperación nutricional que, en función de la edad del niño o niña afectado, comprende la administración de complementos vitamínicos y de sulfato ferroso, la entrega de papillas especiales para bebes o el reparto de un batido multicereal diseñado especialmente para este programa (y que, en el caso de los lactantes con riesgo de desnutrición, también es consumido por las propias madres).

El programa "Promoción del Derecho a la Salud Infantil en 15 comunidades de Matagalpa" se articula alrededor de dos figuras fundamentales: los promotores comunitarios y el personal médico. Si estos últimos son los encargados de visitar quincenalmente cada una de las comunidades y ofrecer consultas gratuitas a la población infantil (y, en verdad, a toda aquella que lo necesite), el promotor es el altavoz del programa en los barrios. Y no solo eso, sino que se encarga de repartir los complementos nutricionales entre las familias y, si es necesario, va casa por casa recordando la importancia de no saltarse ningún control, chequeo o jornada de vacunación. Es precisamente para estas jornadas que se cuenta con la participación del Ministerio de Salud de Nicaragua, organismo que, además de coordinar con el equipo médico de Infancia sin Fronteras estas jornadas conjuntas de vacunación, está implicado en muchas de las charlas de sensibilización y educación que se organizan en las comunidades beneficiarias, impartiendo materias tales como higiene y salubridad, sintomatología, la importancia de la vacunación, etc.

Desde Infancia sin Fronteras deseamos que, por una vez y durante lo que resta de temporada húmeda, pueda llover a gusto de todos; y si no es así, trabajaremos duro con éste y otros proyectos para mitigar en la medida de lo posible los efectos que, sobre la morbilidad infantil, pueda tener la escasa disponibilidad de alimento o la incidencia de las enfermedades más comunes.




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