LA UNIVERSIDAD ABRE UNA VENTANA AL PAÍS MÁS POBRE DEL MUNDO


Desde el próximo día 18 de Mayo, y hasta fin de mes, podrá verse en la Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide la exposición Níger: 187, una muestra de la situación de la mujer y la infancia en este país africano de la mano de Infancia sin Fronteras, y ordenanda en torno a uno de los proyectos de cooperación financiados por la Diputación de Sevilla.

Durante los últimos quince años Níger ha ocupado el último puesto del Índice de Desarrollo Humano (indicador social elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarollo), en un total de siete ocasiones. Así ha sido en la última revisión de la estadística, la de 2014, en la que este país del Sahel ocupa nuevamente el último lugar, el 187. Trasladadas al mundo real, estas asépticas cifras significan que el 73% de sus habitantes viven en situación de pobreza extrema, o que casi un 44% de la población infantil se encuentra al borde de la desnutrición.

Infancia sin Fronteras trabaja en Níger desde 2005, cuando se alcanzó la peor situación de crisis derivada de la recurrente sequía y una terrible plaga de langosta. Desde entonces la organización ha combinado acciones de ayuda humanitaria y pura emergencia con la ejecución de proyectos de desarrollo. El equilibrismo entre corto y largo plazo que supone luchar contra las causas del hambre al tiempo que se intenta mitigar sus efectos.

Podría decirse que la inseguridad alimentaria, el principal problema que aqueja a la población de Níger, y que se traduce en periódicas y alarmantes cifras de desnutrición infantil (con las dramáticas tasas de morbilidad y mortalidad asociadas), tiene mucho que ver con un precario sistema productivo agrario que, además, es extremadamente vulnerable a la sequía endémica que sufre la región. Por este motivo Infancia sin Fronteras viene impulsando desde hace años la creación de estructuras productivas sostenibles en el ámbito de las comunidades rurales donde trabaja. Concretamente, desde 2011 se han puesto en marcha nueve huertos asociativos gestionados por mujeres.

La experiencia sobre el terreno indica que aquellos proyectos donde se involucra activamente a la sociedad civil beneficiaria resultan más exitosos. Esto es particularmente visible cuando hablamos del trabajo con asociaciones y colectivos de mujeres. Pero es que, además, colocar a la mujer (a la madre) como beneficiario de las intervenciones de desarrollo ha demostrado ser la mejor manera de que los resultados e impactos positivos se filtren hacia sus hijos, hacia la niñez, que no deja de ser el objetivo último de Infancia sin Fronteras. Empoderar a la mujer es promover su autonomía y, a un mismo tiempo, salvaguardar los derechos de la infancia.

El huerto que ha beneficiado a 50 familias en la comunidad rural de Safo Nassarawa (Valle del Río Goulbi Maradi, Níger) y que ha contado con la financiación de la Diputación de Sevilla es un ejemplo de esta metodología de trabajo, además del eje vertebrador de la exposición Níger: 187, que desde el 18 hasta el 29 de Mayo estará abierta al público en la Biblioteca/CRAI de la Universidad Pablo de Olavide, en la zona de descanso de los estudiantes. La muestra, compuesta por nueve paneles informativos, explica las actividades y los resultados alcanzados por el proyecto, al tiempo que ofrece al público una visión de las principales problemáticas que afectan a esta república africana, comunes a la mayor parte de los habitantes del Sahel, una franja de tierra donde cincuenta millones de habitantes sobreviven en permanente riesgo de emergencia. Si estás lejos, puedes ver la exposición virtual aquí.




INFANCIA SIN FRONTERAS

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