Infancia sin Fronteras con los damnificados por las inundaciones en Perú.




Esta dolorosa descripción pertenece a “Sucedió entre dos párpados”, una novela con tintes autobiográficos de Fernando Ampuero, reconocido escritor peruano, y publicada en 2015. Por tanto, estas líneas no hacen referencia a los estragos causados recientemente por El Niño en el norte costero de Perú, y más concretamente en la provincia de Huarmey, sino al catastrófico terremoto ocurrido en el departamento de Áncash en 1970. No obstante, la descripción sigue siendo perfectamente válida en lo que se refiere a la cualidad del drama humano. Con la única salvedad de que las gentes de Huarmey no estaban de paseo cuando los huaycos (como se conoce en Perú a estos aludes de agua y lodo que arrastran consigo rocas, árboles, animales muertos y todo lo que encuentran a su paso) se abalanzaron sobre ellos y la crecida de su río cubrió buena parte de la ciudad; porque todo sucedió de madrugada, entre dos parpadeos.


Y es que las inundaciones de la tercera semana de marzo de 2017 en Huarmey se han cobrado cuatro clases de víctimas, a cada cual más terrible:

  • Las que han perdido la vida, irreparables.

  • Las que han perdido la casa, impotentes.

  • Las que han perdido su sustento, inabarcables.

  • Las que han perdido su pasado, inolvidables.

En efecto, a los heridos y víctimas mortales que han dejado las recientes inundaciones en la provincia de Huarmey, hay que sumar miles de familias que han perdido buena parte de sus enseres domésticos, mobiliario y objetos personales; por no hablar de las casas que se vinieron abajo (especialmente aquellas construidas con adobe) dejando a sus dueños a merced de la solidaridad de sus familiares y vecinos, la mayor parte de ellos en una situación no mucho mejor; y, algo que quizá tenga menor repercusión, pero cuyo impacto puede ser aún mayor: todas aquellas familias que han observado con dolor e incredulidad como sus chacras, las tierras de cultivo de donde sacaban su sustento, primero fueron sepultadas por el lodo para luego verse convertidas en pedregales estériles.

Especialmente conmovidos por esta situación, debido a los estrechos lazos que unen a Infancia sin Fronteras con el pueblo peruano, nuestra organización ha realizado una primera intervención de apoyo consistente en el reparto de casi 2 toneladas de víveres (arroz, azúcar, harina, aceite, pasta, tabletas purificadoras) y agua potable entre 240 familias afectadas por las inundaciones en la ciudad de Huarmey y nueve comunidades rurales (Chilcal, Santa Rosa de Barbacay, Garlero, María Cristina, Huamba Baja, Huamba Ex Hacienda, Huamba Alta, Santiago de Huiña y Erajirca) de la cañada por la que se precipitaron los fatídicos huaycos.

Una aportación modesta, en comparación con el drama que se está viviendo ahora mismo en las calles de Huarmey y otras tantas poblaciones del norte de Perú, pero que esperamos pueda ir creciendo con el apoyo de todos vosotros. Porque la fuerza con la que el agua y los huaycos han golpeado a nuestros hermanos peruanos solo puede contrarrestarse con un alud de solidaridad.

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INFANCIA SIN FRONTERAS

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